Y JULIA RETO A LOS DIOSES

Con un cónclave entre los dioses romanos, que son los mismos griegos olímpicos pero con otros nonbres, así empieza Y Julia retó a los dioses que no es otra cosa que la continuación de la novela Yo, Julia de Santiago Posteguillo.

En esta entrega que cierra la duología (o será más adecuado decir bilogía, en verdad no lo se), Julia se presenta como ama y señora de un imperio dominado por hombres. Ella es la mano que mueve el poder y sus designios, a pesar de las tribulaciones, siempre tienen la intención de perpetuar la dinastía y mantenerse como la Augusta de Roma.

Esta obra no la he leido, la he escuchado, al igual que Yo, Julia. Si bien siempre voy a preferir leer que escuchar audiolibros, algunas obras se prestan para que escucharlas sea atractivo. En este caso, creo que la ficción histórica se presta muy bien para esto, puesto que la narración resulta ser envolvente y genera una gran expectativa todo el timpo.

A decir verdad, el título de esta libro está al revés. Fueron los dioses quienes retaron a Julia, ya conocemos estas manías en obras épicas como la Odisea, o los trabajos y pruebas para Hércules y Jasón. Y ahora, empecinados en que una prieta no tenga las riendas del imperio más grande y poderoso de la humanidad, los dioses no escatima esfuerzos contra una mujer que lejos estará de sentirse amedrentada. Julia, con su convicción fatídica de darlo todo por la gloria divina, sufre, pero impone su voluntad de manera inquebrantable.

Si bien el desarrollo de otros personajes es importante en este libro, el centro siempre será ella. Una obra que a mi modo de ver y por medio de una ficción bien documentada, resalta la importancia del papel de la mujer en la historia.

INJUSTICE – AÑO 4

Le tocó el turno a los dioses griegos. Si, a los griegos, que como en la Iliada o la Odisea, pueden definir los acontecimientos del mundo y mover con hilos finos el destino de los hombres… y de los superhéroes.

En otras palabras… Zeus se enojó y quiso imponerse de nuevo sobre la tierra y el universo al que ésta pertenece. A pesar de haber prometido no volver a tener un contacto directo con el mundo, para el olímpico y los suyos, esta disputa por el poder entre los miembros de la Liga de la Justicia empezó a descomponer emociones y a generar la necesidad de reordenar el destino de los hombres… por que claro está, no puede haber nada más inconcebible que la humanidad esté controlada por un insignificante extraterrestre kryptoniano… esa no es carta de presentación adecuada para ningún grupo de dioses que se glorifiquen por ser los regentes de la humanidad, aunque en el trayecto, hayan sido permisivos y dejaran que Cristo, Buda y Alá hicieran de las suyas.

Tenemos pues, en este número, un intenso fulgor de batallas más allá de la comprensión. Al final, pareciera que todo ha sido orquestado por un olímpico y un supervillano. Ares y Darkseid han unido estrepitosamente sus ideas y sus fuerzas para que todo se vaya al carajo.

Y nuestros queridos amigos de la Liga de la Justicia ensañados en una lucha que parece no tener fin. Buscando culpables en todos lados y dando argumentos para evitar asumir las responsabilidades de todo este nefasto escenario.

Al final, mi predilección siempre se ve enfocada en esos que no siendo tan superpoderosos esgrimen un atisbo de cordura o de locura si es el caso, para demostrar que son tan importantes como aquellos que son casi indestructibles. En este número Harley Queen y René Montoya se llevan toda mi admiración y mi gusto ❤

MITOS NÓRDICOS

Neil Gaiman es uno de los autores que más disfruto leer de un tiempo para acá. Pueden ser muchos los motivos para esto, pero uno de ellos es que su prosa me parece completamente armoniosa, con una estructura clara y un uso del lenguaje sencillo pero a la vez refinado.

Sus historias me han atrapado incansablemente. El desarrollo de sus personajes siempre me ha parecido innovador y las tramas de sus textos siempre trepidantes.

En mitos nórdicos, Gaiman la da un trasfondo literario a personajes conocidos por todos como Thor, Odín y Loki, y a otros no tan populares. El libro puede entenderse casi como una compilación de la mitología nórdica, haciendo énfasis exclusivamente en sus dioses (los héroes no se mencionan) y escrutando en las vivencias idílicas de estos seres cuasi perfectos pero llenos del sentido de lo humano.

Me ha parecido un buen libro, sin embargo, me ha resultado un poco restringido narrativamente, o sea, muy distinto a lo que Gaiman me ha tenido acostumbrado a través de sus obras. Para un neófito en mitología (puntualmente la nórdica), esta obra puede ser una buena entrada a un canon lleno de personajes intensos y grandes aventuras. Pero para quienes algo conocen sobre esto, el libro termina siendo como un pequeño manual introductorio de cosmogonía vikinga.

Sin duda le seguiré apostando a Gaiman, tanto, que ya he conseguido todo «Sandman». El impacto que ha generado en mi con personajes como el señor Croup, el Marques de Carabas, Azirafel y Crowley, no es para menos.

CIRCE…QUE MUJER!!!

Cualquier palabra que diga en esta pequeña reflexión puede ser usada en mi contra, pero no me importa.

Con muchos respeto, humildad y tonta valentía me atreveré a expresar, como siempre lo hago en este espacio, lo que para mi ha significado esta lectura. Y lo primero que quiero decir es que esta obra es un homenaje a todas.

Después de haber leído la primera obra de Madeline Miller: «La canción de Aquiles», y de disfrutar con su relato épico romántico, lleno de matices y de una narrativa embriagadora, no podía dejar pasar mucho tiempo para leer su segundo libro: «Circe».

El resultado… un ir y venir entre recuerdos, anhelos y sobre todo realidades ya vividas y presentes. Circe: la diosa, la mujer, la hechicera, la bruja, la amante, la madre, la amiga, tiene todo de cada una de las grandes mujeres que he conocido, de aquellas que alguna vez me acompañaron en la vida y de las que aún hoy lo hacen.

O al contrario, todas ellas tienen algo de Circe, de hechiceras… de brujas… de diosas…

La obra, llena de referentes que ya conocemos por autores como Homero y Euripides (entre otros), esta llena de referentes mitológicos espléndidos. Su protagonista: Circe, hija del Titán Helios, es una diosa más humana que ninguno.

Imaginen ustedes que historias maravillosas puede contar una grandiosa mujer (o diosa, como prefieran) como ella, que conoció personajes desde el titán Prometeo hasta Telémaco (hijo de Ulises). Que trascendió al tiempo y al ímpetu mismo de los dioses.

Esto no significa nada más allá de la construcion del propio poder, el desarrollo de la sabiduria misma:

Era tan sencillo… si quieres, yo lo haré. Si te hace feliz, iré contigo, ¿En qué momento se rompe un corazón? Pero un corazón roto no es suficiente, y yo era ya tan sabia como para saberlo. Lo besé y lo dejé allí.

Circe conmueve; llena el corazón de temor y de esperanza al unísono. Muestra la grandeza y la vileza como hijas del destino (las moiras) de todos los seres. Cada página es una sorpresa dentro de un relato conocido. Esta obra dignifica lo femenino dentro del relato épico. Enamora.

Que satisfacción saber que en mi propia construccion de lo que significan las ítacas (como bien lo dice C. Cavafis), este viaje que significa la vida misma, he estado bien acompañado. Gracias!!