GUANTALETE DEL INFINITO

En este volumen (el tercero referente a toda la serie del infinito) se describe a Thanos con la famosa frase del universo cinematográfico de Marvel MCU… éste es el origen de entender a Thanos como un ser inevitable.

Con el poderío otorgado por las piedras o gemas del infinito, el Titán quiere demostrarle a la Muerte su amor incondicional y chasquea los dedos para destruir a la mitad de la vida en el universo.

A pesar de este acto de amor y fidelidad plena, la Muerte se mantiene altiva y desprecia al Titán.

A diferencia de lo que ocurre en el MCU, en el comic, los vengadores y otros miembros del universo Marvel, como los X-Men, no son más que carne de cañón. Simples distractores que en manos de Adam Warlock sirven para distraer al Titán de sus cometidos. Con la ayuda de Galactus, Silver Surfer y un puñado de seres celestiales como Eternidad y Caos, Warlock entabla una lucha sin cuartel que permita la superviviencia de todos los seres del universo.

Este comic es sin duda inevitable.

EL AHORCADO, CUENTOS DE ESPANTO (MAPAS EN UN ESPEJO I)

A Orson Scott Card ya lo conocía gracias a la vasta saga de Ender, obra de la que ya he leído los primeros cinco libros que componen la primera parte de la saga. Como novelista con énfasis en la ciencia ficción. Scott Card me ha parecido un genio. Escribir sobre nuestro presente y la alternativa de otros mundos posibles es una tarea épica a mi modo de ver, que le da a la imaginación la posibilidad de explorar allende el universo y la humanidad misma.

Como ven pues, no soy ajeno a este autor y su obra. Y desde hace años sabía que en algún momento Scott Card había escrito cuentos. Y vaya sorpresa me he llevado hace pocos días en una librería al encontrar la pentalogía de cuentos llamada Mapas en un espejo. Sin pensarlo dos veces, he comprado los cinco volúmenes y los he empezado a leer.

El primer volumen de esta, digamos, compilación de relatos breves o cuentos, se denomina El ahorcado, cuentos de espanto. Y como bien lo dice el autor en la introducción, antes que el terror o el miedo, el concepto de espanto implica que se de una relación muy personal del lector con los personajes de los relatos, en donde la situación latente es saber que algo va a ocurrir, y la tensión generada, por antonomasia, repercute en el impacto que los desenlaces pueden tener en el lector.

En otras palabras, antes que miedo, los cuentos de este primer volumen generan una sensación de desasociego constante. Situación que nos compromete como lectores a no parar y hacer una lectura entusiasta y precavida, de principio a fin.

Debo decir que he quedado gratamente sorprendido con esta lectura. Los relatos aquí presentados incomodan al lector, lo sacan de su situación de confort y lo llevan a pensar en las múltiples posibilidades de cosas escondidas bajo su cama, o detrás de una puerta. Se vale sentir que el cuerpo y la mente se estremecen a lo largo de cada página escrita. Orson Scott Card, más allá de ser un gran novelista de ciencia ficción, es un escritor que puede meterse bajo nuestra piel.

TIERRA DESACOSTUMBRADA

Son pocas cosas las que me producen una satisfacción tan plena como acabar de leer un libro de gran calidad. Y es tanta la satisfacción que me ha producido esta lectura que estoy seguro de que nada de lo que diga aquí será suficiente para dignificar como se merece este libro: «Tierra desacostumbrada» de Jhumpa Lahiri.

Este libro fue designado mejor libro del año 2008 por el New York Times, pero después de leerlo creo que el mayor mérito de ésta obra es que es intemporal.

Detrás de lo que a simple vista se puede entender como una narrativa muy convencional, en donde el uso de largas descripciones de lugares, situaciones y personajes es el común denominador, existe una obra compuesta de relatos de gran profundidad que manifiestan con total humanidad un sinnúmero de situaciones más cercanas a la realidad que a la ficción.

En este libro de relatos, Lahiri pone de manifiesto la cotidianidad posible de personajes de origen bengalí, que discurren entre la tradición de su origen y una inacabada normalidad de la vida diaria occidental contemporánea.

Los personajes de estos relatos no son héroicos, por el contrario, manifiestan una normalidad hartera que puede superponerse a cualquier origen cultural y que se ve mediado a la vez por la sombra de una situación migratoria contundente.

La lectura de esta obra me ha envuelto de escenas familiares, reconocidas como si me fueran propias. Gracias a la sensibilidad de Lahiri ahora sus letras y su rostro me acompañan en medio de este exilio voluntario que he iniciado desde hace muchos años.

LA MANSIÓN DE ARAUCAÍMA

No me siento orgulloso de decir esto pero no tengo opción: nunca había leído una obra de Alvaro Mutis hasta hoy.

La mansión de Araucaíma ha sido desbordante. En tan solo 130 páginas, esta obra construida dentro de un estilo que se puede denominar como gótico tropical, lo deja a uno enganchado y sorprendido.

Novela corta o cuento largo…es algo que no se puede definir con claridad. Es más, en una interesante reunión que tuve hoy con mis amigos del taller «escritores con ganas», comenté que a mi me parecía más como si la estructura de la obra se hubiese creado para teatro. Adriana, quien coordina el taller, habló justamente de que esta obra surge como un reto que se generó entre Mutis y Buñuel, argumentando el primero que las historias oscuras relacionadas con la literatura gótica del s. xix podían tener como escenario cualquier territorio bananero y, el segundo, a pesar de ser un exiliado y antiregímenes no podía escapar de su eurocentrismo y negaba la posibilidad de que esto sucediera más allá de los límites y el abolengo europeo.

Tenemos pues en esta mansión una historia oscura, con personajes indescifrables. Una obra que genera más inquietudes de las que resuelve, pero con un carácter fuerte y que aseguran una lectura atenta e insistente.

Existe también una versión cinematográfica dirigida por Carlos Mayolo de 1986 que puede ser vista en youtube:

La mansión de Araucaíma