PERRITA COUNTRY.

Este libro es una brisa.

Es la historia de una mujer que comparte su independencia con un gato y decide adoptar un perro, a una perrita vieja y poco agraciada que se convierte en cómplice de la cotidianidad de sus compañeros humano y felino.

Este libro escrito por Sara Mesa e ilustrado por Pablo Amargo es breve, pero dice mucho sobre las relaciones humanas. Se debate entre la novela breve y el cuento. Habla también de ese tipo de co-dependencia que se genera entre nosotros y nuestras mascotas. He disfrutado mucho esta lectura, sobre todo esa idea de la protagonista de hablar con su gato y su perrita, aunque no solo se trate de hablar, conversa con ellos, asume respuestas y argumenta en su cabeza el motivo de los actos de sus compañeros.

Yo mismo tengo 4 perros y un gato. Y hablo con ellos todo el tiempo. Los observó en su convivencia diaria y aprendo que en la vida si se puede ser feliz… o al menos estar en un estado de tranquilidad que alimente el alma. Maya, Léia, Renzo, Lola y el gate Zelda han sido mi más constante y fiel compañía, el amor que me han brindado es inconmensurable. Leer Perrita Country fue muy emotivo para mí puesto que es como mi propia historia de convivencia con mis mascotas, con mi familia.

Al final he quedado un poco desorientado con el desenlace, pero supongo que dejar la historia abierta es una forma de darnos a quienes tenemos mascotas la oportunidad de seguir escribiendo.

Perrita Country es un libro editado magistralmente por la editorial Páginas de Espuma y ha sido el libro que los amigos de bookish.es me han enviado el mes de diciembre. Gracias por un año de buenas y novedosa y diferentes lecturas.

PUNTO DE CRUZ.

Creí que me iba a aburrir esta novela y me equivoqué por completo.

Supuse que el nombre de la obra sería un fiel reflejo de lo aburrido que me parece el bordado, pero no fue así. De hecho leer Punto de Cruz revivió momentos muy importantes de mi vida en donde una de las cosas que más me gustaba hacer era tejer. Si bien bordar y tejer no son los mismo, creo que se enfrentan a la misma raíz técnica y epistemológica. Pero lo más importante, creo yo, es que no importa lo que se haga o lo que se piense, el bordado y el tejido al final son una forma de meditación, una forma de estar presente mientras se construye algo.

En esta obra, Jazmina Barrera muestra una gran sensibilidad por múltiples temas como la amistad, el medio ambiente, la violencia de género y el feminismo. Si bien el bordado es el centro de toda la estructura narrativa, la autora logra estructurar una obra en diferentes tiempos y vivencias superpuestas entre tres buenas amigas. Las descripciones espaciales son muy precisas y, es conmovedora la manera en que narra las tribulaciones, los encuentro y desencuentros de las tres protagonistas. Aunado a todo eso, presenta brevemente apartados sobre el bordado, su importancia histórica y literaria, su diversidad de orígenes y sus complejidades técnicas y estéticas. Y cómo dije al inicio, me equivoqué al pensar que sería un libro aburrido, por el contrario, lo he disfrutado mucho y me ha parecido una obra bien lograda.

Uno de los aspectos que más me ha gustado de este libro es que, a diferencia de lo que se puede pensar sobre el tema del bordado y actividades similares a este, que usualmente pueden ser vistos como formas de sometimiento o una labor con un sesgo de género particular, pareciera que el libro intenta mostrar la importancia que esta actividad tiene, como forma de empoderamiento y manifestación de fuerza femenina.

Fue inevitable para mí pensar en las muchas mujeres que conozco que bordan y tejen. Sobre todo en mi abuela Lucia, en mamá Marina y la tía Estela. Llevo 40 años viéndolas tejer y casi siempre me he sentido maravillado de las cosas que hacen, que son al final, manifestaciones de cariño que van heredando a todos los familiares. Incluso algunos de mis amigos mexicanos tienen en sus mesas alguna carpeta bordada por mamá.

También recordé mis días de tejedor, de hacedor de mochilas y bufandas como forma de desestresarme y que eventualmente me servían para ganarme unos pesos extras durante mi vida universitaria. Y el macramé junto a mi hermano… quien no ha practicado el macramé poco sabe de paciencia.

Agradezco a Jazmina por traer a mi mente esos grandiosos recuerdos y hacer que los valore como no lo había hecho antes. Punto de Cruz de la editorial Tránsito ha sido el libro enviado por los amigos de @bookish.es para el mes de noviembre y como es usual estoy muy agradecido por sus decisiones literarias.

MIÑÁN -HERMANITO-

Este libro es una joya.

Tuve muchos sentimientos (literarios) encontrados mientras leía Miñán. Sentí, por ejemplo, que estaba leyendo una versión oscura del principito de Saint-Exupéry… sentí que estaba en medio del Atravezado de Andrés Caicedo… sentí mi corazón vibrar con cada palabra leída.

Aclaro algo, no pretendo comparar esta obra con ninguna otra, solo manifiesto que al leer Miñán mi mente viajo a otras letras, a otros relatos que han marcado mi vida y hacen parte esencial de mi corazón lector. Miñán, de principio a fin, es desde ahora uno de mis libros preferidos de los tantos libros que he leído en digamos, más o menos, 35 años de lectura. He leído este libro en 4 horas, pero siento que me ha acompañado toda la vida.

Relatado por Ibrahima Balde y escrito por Amets Arzallus Antia, Miñán es un viaje. No puedo asegurarlo, pero creo que este libro puede definirse entre la (auto) biografía y la crónica, pero lo que sí sé es que es poesía.

La obra relata el viaje de Ibrahima en busca de su hermano pequeño (su Miñán) desde Guinea hasta Europa. La obra relata el camino y lo que pasa en el camino. Relata la violencia, el desierto y el mar. Relata el hambre, la sed, el dolor. Relata la esperanza.

No puedo decir más, lo que diga es poco. Hay que leer Miñán, Es un libro imprescindible.

Nota: el trabajo de la editorial Blackie Books es maravilloso.

ESTARÉ SOLA Y SIN FIESTA

Ya he escrito en algún momento que los libros son un viaje. Este libro de Sara Barquinero son muchos viajes. La protagonista se mueve por varios lugares de España, muchos de los cuales pude conocer en 2018, y que me hicieron revivir las experiencias que tuve durante el verano de ese año, antes de que todo cambiara y no nos fuera permitido salir ni a la esquina. También viaja al interior de ella misma, desconociendo y reconociendo su personalidad y su vida en cada pensamiento y cada decisión tomada o sin tomar.

Estaré sola y sin fiesta es más que un viaje. Es una experiencia. Me ha llevado a reflexionar en las cosas vividas, en los pasados que ya no pueden ser modificados, en el presente cambiante y en el futuro indefinido. Sara Barquinero ha escrito una novela entusiasta que va de la ilusión a la depresión de una página a otra y que mantiene al lector expectante sobre lo que ha de acontecer, sobre las palabras por decir y las decisiones por tomar. Es inevitable no involucrarse. El lector ha vivido cosas similares: conflictos familiares; amores y desamores; ilusión y desazón. El lector mentiría si en algún momento de su vida no ha deseado abandonarlo todo para empezar de nuevo.

Creo que lo que ha logrado Barquinero con su novela es recordarme que la vida es un ir y venir estrepitoso, y que con cada día qué pasa forjamos nuestro propio destino. Por supuesto, a veces la suerte hace su trabajo.

Me quedo con una cita que he disfrutado mucho, y que a pesar de que en la novela la menciona un personaje particular, pudo haber sido pensada por la protagonista, tal como si ella fuera uno mismo:

En realidad, nunca nadie está solo. Incluso cuando alguien se va, nos acompaña. Nada desaparece y hay que aceptar eso. El pasado no desaparece, solo hay que vivir con ello y ver con qué cosas del presente te quieres comprometer

Estaré sola y sin fiesta ha sido la novela de los amigos de bookish para el mes de septiembre… nunca defraudan. El libro editado por Lumen es voluminoso y da la impresión de una obra más extensa. Finalmente, debo decir que ha sido muy entretenido leer a Sara y desde ya espero conocer más de su obra.

ZOZOBRAR.

Esta novela de la francesa Lola Lafon es muy emotiva y un poco oscura. Es una manifestación de la imposibilidad de olvidar los hechos negativos que han marcado la vida y que finalmente impiden desapegarse de la vergüenza.

En una línea temporal que se narra a partir de los años 80 del siglo XX hasta la actualidad, Zozobrar nos presenta la historia de una mujer adolescente (en representación de muchas otras), en busca de lograr sus sueños como bailarina, que cae estrepitosamente y sin saberlo en una maraña de situaciones de las que no puede salir ni física ni mentalmente, por que el abuso, el engaño y la vergüenza se quedarán anidados en su corazón con el pasar de los años.

La novela presenta a esta protagonista (y también a otras en situaciones similares) como una adolescente dispuesta a emanciparse y a lograr sus objetivos de vida a partir de sus atributos y capacidades como bailarina. En un mundo competitivo en donde debes ser el mejor en lo que haces, el fin justifica los medios. La autora nos muestra la evolución de estos procesos y el crecimiento de los personajes que con el paso del tiempo se van dando cuenta de la espeluznante situación en la que fueron inmiscuidos sin saberlo.

Como grupo de mujeres vulneradas y abusadas, motivadas en algún momento por el movimiento #metoo (o mitú como dice uno de los personajes), en la adultez, estas mujeres se encontrarán con la posibilidad de exponer la verdad, pero para ello tendrán que rememorar los detalles de algo que no quisieran recordar, enfrentar la vergüenza y, tal vez, encontrar el perdón (en algunos casos, más que perdonar… ser perdonadas).

Esta novela de Lola Lafont me ha hecho reflexionar muchísimo sobre las mujeres de mi generación, al igual que sobre la reproducción de las practicas machistas y sexuadas que vemos actualmente y que han sido normalizadas durante tantas generaciones. Una novela crítica de nuestra sociedad, muy bien escrita y con una sensibilidad apremiante.