EL HIJO DE PELEO

Siempre he considerado a la Ilíada y la Odisea, como dos de mis obras literarias preferidas. Este par de poemas épicos de Homero, los cuales he podido leer en diferentes ocasiones y en diferentes versiones (incluida una versión en verso que estaba escondida en un anaquel de la Escuela Venecia por allá en el año 93 del siglo pasado -perdón por acentuar el dramatismo respecto a la fecha-), han trascendido la literatura y han mantenido el mito de la existencia de grandes dioses, semidioses, héroes y uno que otro incauto.

Es así que las historias/mitos (para que no entremos en discrepancias innecesarias) de Aquiles y Ulises/Odiseo, han sido conocidas y reconocidas como epopeyas clásicas y cánones de la literatura ligada a la civilización occidental, desde su origen mismo.

Luego de este preámbulo debo mencionar que hace unos 20 días terminé de leer una obra denominada «La Canción de Aquiles» de la autora estadounidense Madeline Miller. Sin mucho aspaviento supuse lo peor (sin haber leído ninguna reseña o crítica del libro), y pensé que para meterse a hablar de tremendo personaje se debía ser muy tonto o muy arrojado; más sinceramente pensé que se debían tener muchos huevos (en este caso ovarios).

La lectura fue insaciable, voraz. No quiero spoilear mucho la obra pero, saber que Aquiles era buen amigo de Quiron, que tuvo que ocultarse literalmente bajo las faldas de una chica y, que no podía decidirse entre ser el aristos achaion o el amor, me permitió darle una re-significación a este personaje que lo hizo más contemporáneo, más cercano a nuestras realidades presentes.

El hijo de Tetis y Peleo seguirá siendo parte de este baile.

CARABAS

Este año he tenido la oportunidad de leer varias novelas de Gaiman. A pesar de que todas ellas han sido para mí un nuevo aire y cada historia en si misma es sorprendente, creo que no hay un personaje que me haya enganchado tanto como el Marqués de Carabas del Londres de Abajo, uno de los protagonistas de «Neverwhere».

Llenos de misticismo y arrojo, los personajes de este libro, buenos y malos, se conjugan para crear un relato entretenido, fantástico y muy cercano a nuestros propios deseos (o deberé consultar con mi psiquiatra sobre el por qué me sentí identificado con el Señor Croup?). Entre el Londres de Arriba y el Londres de Abajo siempre hay espacio para perderse en la nada, pero el Marqués de Carabas siempre estará ayudando a abrir alguna puerta.

CODA: si aún no conocen la obra de Gaiman y no tiene mucho tiempo de ponerse a leer, recomiendo echarle un vistazo a la película animada «Coraline», o a la serie «American Gods»que se transmite por Prime. El 31 de mayo se estrenará en esta misma plataforma otra adaptación de uno de sus libros más hilarantes: «Buenos Presagios».

LO QUE NO FUE

Hace algunos años decidí iniciar un blog denominado «batalla contra la página en blanco» que tenía como fin darle vida al precepto atribuido a Cayo Plinio: «Nulla dies sine linea». Unas pocas entradas referidas a cosas como la diferencia entre ser cafetero o paisa; lo mucho que extraño a Jaime Garzón y, las múltiples vueltas que mi papá le ha dado al mundo en su bicicleta, tuvieron que quedarse en el aire debido a mis múltiples ocupaciones. Claro, las ocupaciones o la falta de determinación para sacar un proyecto tan trivial adelante.

Finalmente y después de todo ese tiempo, he podido discernir que una de las constantes de mi vida ha sido la lectura y que, si de algo debería escribir, es justamente de todo aquello que leo.

Entonces, espero me puedan acompañar en este viaje personal que va de la no ficción a la ficción, y todos los géneros que pueden haber entre ellas, así como a las otras lecturas que hago del mundo que me rodea. Y para lo que no recuerdan / no conocen a Jaime Garzón… Aquí una muestra:

PARA INICIAR…

Este espacio surge en un interés por ocupar de una manera creativa mi tiempo y además, por intentar mantener una interlocución sobre las lecturas que realizo del mundo. Es una excusa para mantener un diálogo con el lector empedernido que llevo dentro y con todo aquel que quiera acompañarme en esta experiencia.