NANA

Este es el segundo libro que leo de Chuck Palahniuk. El primero que leí fue «El club de la pelea». Y como en este caso, creo que Nana como libro, puede ser una excelente película.

Decir esto no significa que la obra de Palahniuk sea mala. Para nada. Lo que creo es que su estilo literario parece concebido para tener un resultado más cinematográfico.

La narración de este libro es muy particular. Las repeticiones y las contradicciones parecen ir de la mano, configurando una historia que va encontrando puntos de inflexión que lo dejan a uno como lector un poco exhausto. O al menos esa ha sido mi experiencia.

A pesar de esto, es inevitable sentir que la historia te engancha y te envuelve y, tras el final de cada capítulo uno quiere saber qué sucede en el siguiente. No es una lectura fácil, y tal vez, uno pueda quedar perplejo con el desarrollo de la historia. Pero sin duda, leer a Palahniuk siempre es un reto diverido.

ANTES QUE ANOCHEZCA

De aquí nadie sale bien librado. Ni el propio autor, quien termina con su vida ingiriendo pastillas y alcohol, adelantando su ya irreversible muerte.

Esta autobiografia de Reinaldo Arenas es cruda. La narración sobre su vida solo encuentra un espacio de libertad que se divide entre su homosexualidad militante, la escritura de su obra literaria y el mar. Todo lo demás es un grito casi ahogado sobre una vida sometida a dintintos regímenes políticos, la pugna por la dignidad y la batalla cotidiana contra el hambre.

Todo en esta obra es explícito. Desde sus relaciones eróticas y sexuales con un sinnúmero de amantes, hasta las ideas más profundas de su pensamiento antirevolucionario, o mas específicamente anticastrista.

El contexto literario de su generación es también un entramado de necedades y críticas a favor o en contra del tiempo político. Uno de los pocos escritores que sale bien librado en su perorata (o mejor, en su manifiesto), es José Lezama Lima, a quien Arenas considera amigo y un referente integral de la expresión literaria cubana. Por el contrario, autores coterráneos como Nicolas Guillen o Alejo Carpentier, son vistos por arenas como aduladores de un régimen que ha llevado a todo un pueblo a la pobreza y al ostracismo. Incluso señala a escritores como García Márquez y Cortázar, como oportunistas e insensibles ante una realidad que solo puede ser entendida desde el centro mismo de la isla.

Este libro me ha impactado. Su riqueza narrativa es muy amplia y la forma en la que se describen aqui los sucesos de una vida atormentada es magistral. Espero pronto leer algunas de las novelas de Reinaldo y entender más sobre su pensamiento por medio de su obra.

UN MONSTRUO VIENE A VERME

Una de las cosas que más me gusta de la literatura es la forma en que se puden contar historias y los diferentes niveles de complejidad con los que se pueden abordar diversos temas. Y como en la arquitectura y en muchos aspectos de la vida… a veces menos es más.

Un monstruo viene a verme aparenta ser una lectura sencilla (y lo es), pero detrás de una estructura literaria básica se encierra un mensaje profundo que incluso puede llagar a tocar fibras muy importantes de nuestro ser.

Patrick Ness desarrolla una historia corta pero profunda, que se apoya en la fantasía para encontrar soporte en la verdad de la realidad de su protagonista. Es una lectura que vale la pena y que permitirá al lector cuestionarse sobre sus verdades propias y que están intrinsecamente relacionadas con sus opiniones sobre la vida y la muerte.

CODA. Hay una versión cinematográfica en netflix que vale la pena ver.

EL NOMBRE DEL VIENTO

El nombre del viento es el primer libro de la trilogía Crónicas del Asesino de Reyes, escrita por el autor estadounidense Patrick Rothfus en el año 2007.

Es difícil poder definir un género específico para esta novela dentro de la Fantasía. Me refiero a que trae un poco de todo: deja entrever magia, guerra, animales fantásticos, idiomas de este mundo y de otros, símbolos, monedas y costumbres variopintos. Aún así, ha sido complicado para mí definir si es fantasía épica, oscura, alegórica, victoriana…entre otras. El planteamiento dinámico de esta novela la hace aparentar ser más semejante a un libro de aventuras que de fantasía (que no son necesariamente la misma categoría), pero una vez mencionados los vericuetos del universo en donde se desarrolla, el lector va encontrando que la complejidad de que lo que está leyendo es mucho mayor a esa apariencia casi incauta que se presenta al inicio.

El nombre del viento está compuesta por un sinnúmero de historias dentro de una historia, situación que hace que su estructura sea muy llamativa e interesante, en términos de la temporalidad y la espacialidad en la que se desarrolla la historia. Me ha llamado la atención que, a diferencia de otras novelas de fantasía (sobre todo aquellas de fantasía épica), el nombre del viento esta compuesta de muchísimos capítulos cortos. Esto es muy llamativo para mí, dado que lo más usual de este tipo de novelas es que sus capítulos sean largos. En casi 900 páginas podemos encontrar al menos 90 capítulos y, esta estructura, me ha permitido hacer una lectura muy cómoda.

Me parece que Rothfus hace un trabajo magnifico, me he enganchado de principio a fin y debo decir que en mi cabeza ronda con intensidad esa diferencia entre las palabras por las que llamamos a todas las cosas y su verdadero nombre. Esto, que podría ser una simple conjetura lingüística, es al final la estructura esencial del universo que nos presenta el autor y del cual quiero conocer cada vez más. Espero entonces no tardarme mucho en leer el segundo libro de esta trilogía y espero con ansias desde ahora, la publicación del tercero.

Por lo pronto, es hora de retornar a la rueda del tiempo, por que la rueda gira según sus propio designios.

ISLA DE LUZ

Hacía muchos años no leía poesía… al menos unos 20. Por alguna razón que hace referencia a situaciones de desamor, decidí que la poesía no era lo mío y me dediqué de lleno al cuento.

Pero siempre he pensado que cuando a uno le regalan un libro, hay que hacerle honor a la persona que te lo ha regalado y leerlo. Así pues, sin mayores expectativas inicie la lectura de este largo poema.

Mi sorpresa empezó a avivarse verso tras verso, una página tras otra. El motivo olímpico y onírico de los versos esgrimidos por Pratt y su cadencia, rememoraron dentro de mí aquellos días en que con tanto deleite leía a Kavafis.

Vengan a mí, hechiceros, adivinos,

Profieran en mis oidos sus presagios.

Sus voces

me advertirán si en esta noche

aparecerá la Esfinge o la Quimera.

Ah centaúricos cantos, díganme si los dioses me protegen, si he de internarme en este horizonte gris en que el río y el firmamento ciñen las plateadas hojas del álamo sagrado en la frente.

Me refugio del viento en mis dominios, en esta piel que ha endurecido la añoranza. Y aqui, erguida, aunque un día seré sólo una sombra que se esfumará de esta isla, vivo cada instante estirando el tiempo hasta la médula.

Supongo que es hora de empezar a hacer las  paces con este género.