OVERTURE (THE SANDMAN)

He leído muchas de las novelas de Neil Gaiman y sin duda, es tal vez mi escritor preferido de fantasía (sin contar, por supuesto, a las novelas y autores de «alta fantasía»). Hace ya un par de años me hice con una versión de lujo de su aclamado comic The Sandman, de tres tomos, que me dejó sin pagar renta por un mes pero en pleno deleite. Y si bien, puedo considerar que esos tres tomos configuran una obra maestra, lo que es un hecho es que leerlos es una tarea casi imposible, por su tamaño y su peso. Así pues, aproveché que salió una versión «ligera» de esta obra en relación con su treinta aniversario y empecé a comprarla tomo a tomo durante 2019 y 2020. Por fin, a inicios de este año tuve todos los tomos que componen la obra y he decidido empezar a leerla.

Overture es el inicio de la historia, a pesar de que tengo entendido que fue escrita al terminar. De una u otra manera es una especie de precuela en la historia de los eternos y en particular de Sueño, el protagonista principal de la saga.

En términos literarios, Overture aparece como una oda a la ensoñación. El principio y el fin del universo, o mejor decirlo en plural, los universos, están mediados por unos seres llamados los eternos y en sus manos está la razón de ser de todas las cosas.

En términos gráficos el ensueño se materializa de forma particular, entre la psicodelia y el arte pop, el artista J.H Williams III rompe con la estructura de viñetas tan usual es los comics, y convierte cada página de Overture en una pequeña gran obra de arte.

Tal parece pues que el camino para leer The Sandman es muy bien abonado en Overture. Y que en cada tomo y cada cruce de ideas de Gaiman y dibujos de Williams me espera todo un viaje. Sí, un viaje, porque después de haber leído Overture siento que me he fumado un gran porro.

Gracias por tan tremendo paseo!!

LA MITAD EVANESCENTE

La lectura que bookish me envió para el mes de marzo me tomó por sorpresa en todos los sentidos. Justo coincidió con el mes en que menos he leído después de dos años de lectura diaria y constante, esto debido a aflicciones de salud que me quitaron hasta las ganas de hacer lo que más me gusta: leer. Por otro lado, la apuesta del libro me pareció un poco burda y aburrida al inicio, pero por fortuna y, gracias a la disciplina del lector empedernido, evité que mi predisposición inicial menguara mi interés y así pude encontrarme con una obra fabulosa y llena de encantos.

La mitad evanescente es una obra sobre la identidad. Sobre la transformación. En un contexto tan particular como el de Estados Unidos en las décadas del 60, 70 y 80, las protagonistas: dos gemelas idénticas, buscan su lugar en el mundo y reproducen sus vivencias y sus temores constantemente, tanto que sus propias historias alcanzan a sus hijas. Con una narrativa sencilla, pero llena de estilo y sinceridad, Brit Bennett escribe lo que parece un manifiesto sobre las distintas formas en las que da vueltas la vida, en donde las decisiones de hoy serán, como en la vida común y cotidiana de todos nosotros, las causantes de un desconocido futuro.

Son múltiples los temas tratados y las perspectivas que se dan en esta obra en relación con la identidad. La raza es tal vez la más relevante, puesto que se representa casi como una condición innata, de la que no se puede «escapar» fácilmente. Por otro lado, el género juega un papel fundamental en esta obra, dado que los roles y la reproducción de los mismos, son manifestados como una reproducción social, como expresión cultural que influye directamente en los personajes que buscan su lugar en el mundo.

A pesar de que me tardé en la lectura de este libro, concluirlo ha sido un logro personal. A veces vale la pena obligarse a continuar la lectura porque en algún momento, la buena ficción te toca y te transmite algo que puedas atesorar.