LECTURA SOBRE DOS RUEDAS

Es inevitable mostrar un poco de mi personalidad cada vez que escribo, o como mínimo, dar a conocer las cosas que me gustan y las que no. Deben saber que junto con la lectura y los videojuegos, la bicicleta, o más particularmente, el ciclismo, han formado mi carácter durante 35 años de los casi 40 que tengo.

Esta tríada me ha acompañado sin intermitencia durante toda la vida. Como forma de vida, hobbie e incluso profesionalmente (como es el caso de la lectura, que es parte sustancial de mi trabajo, a pesar de que sea no ficción – a veces creo que debí dedicarme a ser gamer profesional-). No puedo saber a ciencia cierta cuántas horas de mis días y mis noches las he dedicado a pasar algún mundo de Zelda o Mario Bros, ni la cantidad de páginas precisas que he leído (este año ya llevo poco más de 10 mil), ni la cantidad de kilómetros que he recorrido en bici, que no son tantos, pero son algunos (la semana pasada fueron 100 k).

Tengo algunos recuerdos de mi infancia montando en bicicleta. Salir a vagar con mis primos y primas, y los amigos del barrio de la abuela. Dar varias vueltas a la manzana y pedalear hasta el cansancio. Pero más profundos son los recuerdos de ver a papá preparándose para salir a montar con sus amigos: Wilson el negro, Carlos y Siete (como se apodaban). Y junto con este recuerdo, las transmisiones radiales de la vuelta a España y el Tour de Francia, en donde Lucho Herrera y Fabio Parra eran protagonistas (más o menos importantes en el world tour) de la pasión colombiana por el ciclismo. Y claro, sus equipos Café de Colombia y Pilas Varta.

Recuerdo el momento del ataque de Lucho en Lagos de Covadonga, lo que lo llevó a ser el campeón de la vuelta a España del 87. Y después de eso, recuerdo el nombre de muchos otros y sus hazañas, que con logros grandes y pequeños me han llenado el corazón de alegría.

Debo aclarar que esta no es una oda a los ciclistas colombianos. Si bien Lucho, Fabio, Martín Emilio, Alvaro, Santiago, Rigoberto, Nairo, Egan y otros tantos, han sido parte de mi pasión y de mi vida, es este deporte en general y todos sus protagonistas, los que han configurado en mi una pasión indestructible.

Hoy los colombianos tienen el placer de decir que ya están en sus manos los triunfos de las tres grandes vueltas ciclistas por etapas del mundo: Lucho Herrera – Vuelta a España 1987; Nairo Quintana – Giro de Italia 2014 y Vuelta a España 2016; y Egan Bernal – Tour de Francia 2019. Esto no es para menos, pero la gloria del ciclismo está más allá de estos logros. La verdadera gloria se encuentra en la vida cotidiana, en el hecho de subirse a una bicicleta y disfrutar el recorrido (o sufrirlo si es el caso).

Fuente: Revista Semana

Coda: tengo que terminar de leer la biografía de uno de los más grandes y uno de los que más he apreciado: INDURAIN.

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