Es normal que después de leer 1250 páginas uno quede cansado. Y sí, ese es mi caso, pero además de cansado he quedado con deseos de más páginas.
Las aventuras de Gotrek y Felix son maravillosas. Son sinceras, crudas y contundentes. Son todo lo que uno espera de una historia de fantasía épica, pero lo que más me atrae de este universo literario es que nunca deja de sorprender, puesto que siempre hay un as bajo la manga, proponiendo nuevas alternativas a la historia y sobre todo, haciendo ver a nuestros héroes, un enano y un humano, como lo que son, dos aguerridos forajidos, en una égida casi demencial hacia la gloria. Lo increible es que esa tan añorada gloria, para muchos de los personajes alternos de la historia solo es una manifestación del egoismo innato de dos personas que solo quieren ver arder el mundo.
Y así pues, en un mundo envuelto en llamas, Gotrek y Felix son gasolina.


