Este libro ha sido difícil de leer.
Este libro es como un sueño, casi una pesadilla.
Este libro es un poema, oscuro, pero un poema.
Estas son más o menos las opiniones que tengo sobre esta espléndida obra de Valentina Scerbani, Traducia del Rumano por Marian Ochoa y presentada por la editorial Impedimenta.
Algunas veces los libros no tienen que llevarnos a ninguna parte, y la experiencia de la lectura se centra solamente en terminar la obra manteniéndonos sentados en el mismo lugar. La ciudad prometida es una promesa de u lugar mejor, pero de alguna manera es también la actuación constante de nuestra mente para poner trabas en lo que hacemos, una suerte de autosabotaje que nos impide avanzar.
En esta obra, Ileana, la protagonista, vive una vida cotidiana marcada por la ausencia de su padre y por el temor de lo que pueda ser de su madre. En 160 páginas discurre siempre una suerte de angustia que impide que nuestra protagonista se sienta victoriosa o realizada, y más bien, está siempre a la expectativa de ese nuevo lugar por llegar, de ese mejor espacio para habitar.
Es una obra muy interesante que me ha hecho pensar en mis propios sueños y propósitos que se van perdiendo en la cotidianidad, con el paso de las horas, y frente a la inevitable realidad que se manifiesta nefasta y triunfante constantemente.


