TE DI OJOS Y MIRASTE LAS TINIEBLAS.

Hacía mucho tiempo no me costaba tanto leer un libro.

Y esta novela es corta, solo tiene 160 páginas, en comparación con muchas otras cosas que leo. Pero a pesar de su tamaño, está novela me presenta un mundo totalmente desconocido, un contexto histórico del que conozco poco y unas palabras a veces difíciles de comprender porque se derivan de un idioma del que se por mucho decir, casi nada.

Entonces esta complejidad ha sido todo un reto. En primer lugar porque me ha costado seguir el hilo narrativo en algunos apartados. Algunas editoriales le ayudan un poco más al lector poniendo a pie de página la traducción de una palabra o de una expresión en otro idioma, otras, como Anagrama, permiten que el lector se las vea por sí mismo, como es este caso. Por otro lado, la figura narrativa es compleja, pero maravillosa. Es difícil distinguir quién es el narrador y en qué tiempo está y la aparición de personajes que pueden ser reales o ficticios, humanos o demonios, van trastocando y construyendo poco a poco el argumento.

Esta novela es como una fábula perversa, pero que se cuenta de manera fragmentada y por medio de relatos inconexos entre sí algunas veces, o que en algún momento permiten vislumbrar la totalidad de la historia. puedo dudar de que la novela se haya escrito en forma lineal a pesar de que su división capitular tiene un orden claro que comienza en el amanecer y termina en la noche.

Irene Solá ha escrito en esta novela un libro exquisito (aunque haya sido difícil para mi) lleno de mitologías y leyendas, lleno de folklore y de campo, ruralidad. Un libro que me ha presentado otra perspectiva de la identidad catalana y que me permite ver la complejidad de un territorio y una cultura que está en medio de otra.

A veces las lecturas no son fáciles, pero lo que es un hecho es, que a pesar de las dificultades que cada uno de nosotros los lectores podemos enfrentar con algún libro particular, el aprendizaje siempre será un logro bien recibido.

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