Hacía mucho tiempo no leía a Gabriel García Márquez y, dado que en el club de lectura propusieron un par de sus libros para el mes de diciembre y de enero, aquí estuve releyendo sus obras.
La propuesta fue leer Noticia de un secuestro, que fue tal vez el último libro con visos periodísticos que escribió Gabo.
Y cómo me ha costado esta (re)lectura.
Recordar los acontecimientos que se vivían a lo largo y ancho de todo Colombia durante los años de mi adolescencia en la década de los 90s, no ha sido cosa grata. En cada página y en cada mención de los actos relacionados con los secuestros, vinieron a mi mente los recuerdos de una vida llena de temores por la inseguridad y la violencia.
Era usual ver en las noticias los rostros de las personas más buscadas del país. Y esto era una dualidad. Unos buscados por estar escondidos en algún rincón mientras infringían la ley y asolaban a toda la población del país…otros, buscados porque fueron detenidos contra su voluntad, privados de la libertad y todo el país los extrañaba.
Muchos de los unos y los otros no vivieron para contarlo.
Los que lo hicieron, sirvieron de fuente principal para el desarrollo de este libro-crónica que aún hoy, a más de 30 años, ha logrado hacerme llorar un poco rememorando aquellos días grises.
No tengo mucho que decir sobre el libro, eso se lo dejo a aquellos de ustedes que quieran leerlo, si no lo han hecho. Esta vez, solo quería expresar lo que sentí y lo que recordé mientras lo leí.
La memoria es la base de lo que somos.

