MISCELÁNEO DE LECTURAS DE FINALES DE 2025

Por diversos motivos de trabajo y de salud, me ha sido imposible escribir sobre los libros que leí en el declive del año 2025. Desde el mes de septiembre pasado no he tenido la oportunidad de escribir ninguna entrada, pero con la idea de retomar buenos hábitos, quiero reiniciar escribiendo sobre todas las lecturas que hice en fin de año, porque si bien no se pudo escribir, la lectura siempre fue una gran compañera, incluso en los momentos más perturbadores.

Iré pues, haciendo una breve desripción de lo que leí y de lo que viví, y así reiniciar este divertimento que es compartir las lecturas que hago con ustedes y con mi yo del futuro.

En el mes de septiembre intenté relajarme con una lectura bonita llamada «Esto es agua» de David Foster Wallace. Este libro es como un poema, pero la verdad es más cercano a un aforismo. Sencillo y profundo, me sirvió para tomar aire y ponerle el pecho a las dificultades que se avecinarían. Tengo un par de novelas de este autor por leer, sobre las que espero comentarles algo en un futuro cercano.

ESTO ES AGUA

También releí Neverwhere, de Neil Gaiman, uno de mis libros preferidos de este autor, y sin duda, uno de los que me volvió un absoluto fanático de las historias de fantasía. Este libro lo propuse para el club de lectura que tengo el gusto de compartir con mi esposa y unos buenos amigos. La polémica fue total, por que discutimos si deberíamos o no, darle cabida en el club a autores que estuvieran desacreditados por diversas polémicas. Al final decidimos leerlo, intentando alejar a la obra del autor y, que los integrantes del club tuvieran la oportunidad de darse una idea sobre este género literario. El resultado fue muy interesante y crítico, el libro gustó bastante a la pequeña comunidad lectora y yo, de plácemes releyendo esta obra.

Neverwhere

En el mes de octubre, mi esposa propuso para el club de lectura el libro Ready Player One, de Ernest Cline. Y con esta obra, este pequeño grupo de lectores incautos se adentró un poco más en el género de la ciencia ficción. Todos disfrutamos ampliamente del libro y resultamos sorprendidos de las cosas en común y las grandes diferencias que tiene con la película. Yo, ni corto ni perezoso, me aventé también la lectura de Ready Player Two, terminando un poco desilusionado con este título, porque a mi parecer, la fórmula utilizada en el primero, es este no fue tan exitosa. A pesar de esto, quería tener una visión más amplia y completa del trabajo de Cline.

La lectura del mes de noviembre fue corta e impactante. Creo que fue el mes en el que menos días leí durante todo el año. Las dificultades estuvieron a flor de piel y me costaba darle continuidad y seguimiento a las palabras. El libro propuesto para el club de lectura fue La Vegetariana de Kang Han. A mi, la verdad, me pareció una obra magistral. Una novela corta pero contundente, que incomoda al lector y que lo deja con un sinsabor en la cabeza y el corazón. Espero tener la oportunidad de leer más obras de esta grandiosa autora.

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Finalmente, diciembre llegó con la alegría del deber cumplido y con la promesa de una visita familiar que me volvería el espírito. Mientras esperé el fin de año, el cierre de un ciclo importante para mi vida personal y profesional, leí como si no hubiese mañana. En total leí 7 libros durante este mes, un par de ellos fueron la culminación de libros que había iniciado con anterioridad y a los cuales ya no quería darles más tiempo. Otros, por su parte, fueron lecturas nuevas para mí, cortas, pero de una gran profundidad. Otros, libros que ya había leído hace muchos años.

El primero que terminé fue Armada de Ernest Cline. Como ya hbía quedado tocado por la duología de Ready player one & two, decidí leer esta obra. Me cautivaron sus escenas de acción y de nuevo me parecieron muy relevantes las referencias de la década de los años ochenta que el autor utiliza como motor interno de toda su obra literaria. No es una gran obra pero la verdad logró entretenerme bastante.

Después leí un nobel que tenía pendiente: Peter Handke. Decidí leer su libro llamado «La Mujer Zurda». Tuve la sensación de que en este libro no sucedió absolutamente nada. Lo maravilloso es que durante todo el mes estuve pensando en el libro y sus protagnistas y los sucesos que se narraban en él. Es maravilloso que un autor pueda hacerte pensar y reflexionar tanto cuando su libro parece que no va para ningún lado. Es un libro sobre la vida cotidiana, sobre la simpleza de los sucesos diarios, sobre la soledad. Sobre lo común. Leeré más a este autor, sin duda.

Terminé de leer también el volúmen 2 de Hellblazer «the devil you know» de Jamie Delano, que para los entendidos del comic, es una historia que tiene como protagonista a Jhon Constantaine, en el universo de DC Comics. Este personaje es maravilloso, recominedo este comic por su complejidad narrativa y sus maravillosas viñetas. A ver cuando continúo con las demás entregas.

Se propuso en el club de lectura que en el mes de diciembre leyéramos «Memoria de mis putas tristes» de Gabriel García Márquez, mi paisano. Esta lectura la había hecho hace muchísimos años, así que le entré de nuevo a esta corta novela para recordar que no es uno de sus mejores libros (creo que el peor de todos es la mala obra, perdón, «la mala hora»). Y bueno, estoy seguro que un nobel no siempre enamora con la totalidad de sus libros y este, en particular, nunca ha sido ni será digno de mis afectos.

Despúes de esta lectura recordé que hubo una gran polémica recién fue publicado, puesto que tenía cierto parecido con un autor que leí asiduamente en mi adolescencia: Yasunari Kawabata. Los que me conocen bien saben el delirio que he tenido toda la vida por la literatura oriental, y particularmente por Mishima. «La casa de las bellas duermientes» de Kawabata, lo leí a mis 17 años, hace muchos ayeres. En este orden de ideas y, para revivir internamente la polémica, decidí releerlo y así poder hacer una comparación desde un punto de vista más maduro.

Puedo decir al respecto que, si bien pareciera que ambas obras tienen la misma premisa cercana a la pedofilia de hombres en su vejez, al final difieren sustancialemente en los matices literarios que emplean para el desarrollo de sus obras. Uno sigue siendo muy japonés, el otro por su parte, continúa en su tropicalidad. Sea como sea, estos dos grandes autores siempre nos darán mucho a pensar con sus maravillosas obras.

Fanático como soy a las historias de fantasía, decidí leer en la víspera de navidad a uno de mis autores preferidos: Tolkien. Este caso fue la ocasión perfecta para leer «Cartas de Papá Noel», un libro maravilloso compuesto por las cartas que el profesor le escribía a sus hihos cada navidad. Además, la edición que tengo viene acompañada de unos dibujos preciosos y de fotografías que muestran la caligrafía de las cartas… toda una experiencia onírica.

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Finalmente, en el cierre del año decidí leer un libro de no ficción, nada más como para ponerme a pensar en la realidad un momento y estructurar algún pensamiento reflexivo para terminar un 2025 lleno de alegrías y tribulaciones. La decisión fue leer algo corto pero sustancial: «La sociedad del cansancio» del famoso filósofo Byung-Chun Han. Los comentarios particulares sobre el libro, por lo pronto, los reservaré. Lo que es un hecho, es que la reflexión general que expone el autor radica en hacer hincapié en que parece que ya no vivimos para vivir, solo para producir y, como sociedad e individuos, día a día pagamos las consecuencias de esta realidad.

PDF] La sociedad del cansancio de Byung-Chul Han () | 9788425451454

Para cerrar esta entrada quiero darle un agradecimiento muy especial a todos los integrantes del club de lectura. Su compañía, sus reflexiones, sus intereses me han motivado a seguir leyendo. Compartir colectivamente lo que pensamos sobre lo que leemos, es un gran objetivo que le da sentido a este blog. Que el 2026 los colme con muchas lecturas, que podamos tomar café cada último domingo de cada mes, y que siempre logremos sacar tiempo de donde no tenemos para dedicarselo al disfrute de la literatura.

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