Este es un libro con olor a tierra mojada, con holor a hierro. Un libro con el sonido de los ladridos que se echan al aire queriendo manifestar algunas veces la rabia, otras veces el espanto y otras veces el amor.
El celo es un libro muy íntimo, que duele por dentro. Es un libro sobre la violencia de género y otras tantas violencias, sobre todo aquellas que cometemos contra nosotros mismos.
Sabina Urraca narra en esta historia la vida de una mujer que se pierde así misma y, que en medio de su perdición se topa con una perrita a la que rescata (aunque la verdad es que siempre terminan rescatándonos a nosotros). Ahora, perdidas ambas en una relación de no pertenencia, en un acompañamiento descuidado, la autora nos presenta una vida sin rumbo pero llena de remembranzas que de una u otra manera explican el estado actual de la vida cotidiana.
Me ha resultado muy atractivo el narrador en esta historia. Por que el narrador son muchas personas. Habla la protagonista, la humana (a los ojos de la perra); habla y describe las cosas la perra de ojos amarillos; hablan las amigas de la humana, perdidas como ella; hablan los otros de las relaciones sostenidas, los violentos; hablan los recuerdos y los hechos.
Para que las cosas y las personas se queden en nosotros debemos darles un nombre, es una forma de reverenciarlas pero al mismo tiempo es una forma de poseerlas. Y supongo que de alguna manera, el principio del olvido surge cuando nos cuesta nombrar a aquello o a quienes nos hicieron daño.
Este libro es un homenaje a nuestras luchas internas y es un monumento a nuestros perros, quienes nos han salvado de todo y por quienes decidimos regresar a casa.






