Este libro me resultó bastante interesante. Entre el ensayo y la novela, este es un libro sobre libros y la influencia que ellos tienen en nuestras vidas.
Aura García-Junco relata sus lecturas, al igual que sus encuentros y desencuentros con su padre. Al final de su vida, él, un promotor cultural de la lectura y de los libros, le hereda su biblioteca personal y, ella, una digna lectora, hereda y rememora la vida que ha tenido entre libros y la relación con su padre.
Este es un libro sobre el duelo y sobre cómo hacer para continuar a pesar de la pérdida. Es un libro sobre la incertidumbre. Y de alguna u otra manera, puede entenderse como un ejercicio literario que resulta ser un homenaje.
Lo que me resulta más interesante es que me hace pensar sobre mi propia muerte y, más allá de eso, me hace pensar sobre lo que puedan pensar aquellos que algún día, cuando yo ya no esté, se encuentren con mi biblioteca. La he cultivado con esmero, sí, pero sin pretenciones. Ojalá encuentren entre mis libros algo que les interese leer y en alguna frase que se topen por ahí, me recuerden con cariño.
Los libros son como un testamento, ojalá alguien anhele siempre leerlos.


