Este libro es apetitoso…suculento.
Se presenta como una novela corta pero bien puede ser una selección de cuentos o, en su defecto, un recetario. Los misterios de la taberna Kamogawa es un libro delicioso, que se presenta desprevenidamente como un libro de misterio, casi policíaco, pero al final es más un diario sobre el devenir de un cocinero y su hija, quienes con mucha empatía procuran darle a sus clientes el gusto por revivir el sabor de platillos que comieron alguna vez y que el tiempo y las circunstancias dejaron guardados en su memoria.
En otras palabras, nos encontramos con una novela corta cuya estructura capitular es muy particular puesto que parece el menú de algún restaurante japonés: cada capítulo tiene el nombre de un platillo que un cliente, quien ha llegado a la taberna por que el destino así lo ha permitido, quiere degustar y, en ese mismo orden de ideas, cada capítulo se presenta dividido en dos partes, en la primera parte se presenta el cliente ante los cocineros de la taberna y manifiesta sus intereses por el platillo que desea, los cocineros, al mejor estilo de Sherlock Holmes, toman nota de cuanto detalle pueden para iniciar su búsqueda de la receta y poder preparar el majar. En la segunda parte, que suele suceder dos semanas después, los cocineros presentan al comensal el platillo de sus ansias y explican en detalle la receta encontrada, junto con los pormenores que los llevó a dar con ella.
Este es un libro sencillo de leer, muy entretenido y, con el exquisito sentido por el detalle que siempre está manifiesto en la literatura nipona. Literalmente lo he devorado. El problema ha sido que durante todo el proceso de lectura, esta obra me ha provocado mucha hambre.
Buenas lecturas y buen provecho!!


