Este libro es un verdadero clásico de la ciencia ficción. Fue escrito por Isaac Asimov en 1955 y, como siempre, la visión sobre el mundo y sobre la humanidad sobrepasa y sorprende por su complejidad. Asimov, desde mi perspectiva, es un adelantado a su época, o tal vez, nosotros estamos un poco rezagados para pensar a la humanidad.
Lo que quiero decir es que Asimov, en la mitad del siglo XX, tenía la capacidad de pensar el devenir de la humanidad cientos de milenios más adelante y esta capacidad es intrépida, en la medida que se atreve a darle un sentido o una razón de ser a una humanidad desconocida. En otras palabras, Asimov funge como un clarividente de la especie y a partir de esto estructura su obra.
En el fin de la eternidad, el autor nos habla de un grupo de personas y de una organización (la eternidad) que tiene la capacidad de viajar en el tiempo. Estos humanos particulares toman las decisiones más relevantes para cada período histórico de la humanidad e incluso interfieren en las líneas temporales que se pueden desatar en cada siglo, en cada milenio. Suena complejo sí, pero en la narrativa de Asimov todo aparece tan bien estructurado que hasta genera la sensación de que es así, como él lo plantea, que funciona nuestro mundo.
Creo que junto con Ubik de Phillip K. Dick, el fin de la eternidad de Asimov, se ha covnertido en una de mis novelas de ciencia ficción preferidas. Estos dos libros los recomiendo ampliamente a aquellas personas que quieran iniciarse en este género literario. Estoy seguro que les permitirá abrir ampliamente sus perspectivas de la literatura gracias a las formas de relatar el mundo por parte de estos dos autores.

