Un «cadáver exquisito» es una forma de creación literaria que se construye por diversas personas. La técnica consiste en darle continuidad a una historia con la última frase o la última palabra enunciada por la persona que te antecede. El resultado puede ser bastante interesante y es una dinámica muy creativa, que eventualmente logra consolidar unas lindas joyas escritas.
Bajo este mismo nombre, Agustina Bazterrica escribe una de las novelas distópicas latinoamericanas que más ha dado de que hablar en el siglo XXI.
Un brindis por la distopía latinoamericana
Bazterrica plantea un escenario grotezco pero posible (como sucede en casi todas las distopías): la carne animal deja de ser apta para el consumo de la humanidad. Este problema, en conjunto con otros que no son tan explícitos pero que se pueden leer entre líneas como la superpoblación de la tierra y, el muy trillado pero siempre presente cambio clímático, configuran un nuevo sistema y una nueva relación entre los seres humanos, como única especie animal en la tierra.
Hombre y mujeres se convierten en comida. La carne humana se convierte en el principal alimento de la misma humanidad.
Los planteamientos socio políticos (y también éticos) que definen quién es carne y quién puede alimentarse de sus prójimos quedan un poco desdibujados. Pero en la novela se plantea la estructura social en tres figuras detacables. Aquellos que son carne (criados masivamente y preparados para su trágico destino), los carroñeros y los que se pueden denominar como seres humanos «normales».
La novela manifiesta la idea de que una de las tareas más importantes para la supervivencia de la especie, es su capacidad de deshumanizar al «otro», a tal punto de que, si bien se ve idéntico al «nosotros», es distinto y puede ser sometido. Uno de esos instrumentos es la deshumanización propiciada por el impedimento del lenguaje. El humano criado para ser ganado es restringido de su capacidad de hablar y de comunicar. Se le ve exclusivamente como moneda de cambio y material para mantener una dieta alta en proteínas.
Con este escenario, la novela escrita por Bazterrica es una manifestación clara de aquel adagio popular que reza que por hambre «el perro come perro».
Canibalismo o Antropofagia
Por definición, un canibal es aquel ser que se come a un integrante de su propia especie. Un perro que se como a un perro es eso, un canibal. De igual manera, un ser humano que se come a otro está considerado dentro de esta categoría. Por su parte, la antropofagia es el consumo específico de humanos. En este sentido, me pregunto ahora si las lombrices que se han de comer nuestros restos mortales pueden ser consideradas antropófagas…
Si bien esta reflexión sobre el devenir de nuestra carne no es sutancial, esta novela muestra una sociedad que cumple con las dos definiciones. Entonces, la sociedad que ha supervivido en esta historia es canibal y antropófaga a la vez.
Esta novela es un manjar, se lee deliciosamente. A pesar de esto, a mi me deja una desazón: me parece más un entremés porque es muy corta.
Luego de su lectura me han asaltado varias dudas sobre el origen preciso del fenómeno que dirigó a la sociedad hacia esos límites. Me han quedado dudas sobre los otros y nosotros, sobre los carroñeros, esa tercera figura social sobre la cual se explica muy poco.
En fin. Para ser metfórico puedo decir que quedé con hambre, con ganas de más.
Me quedó algo entre los dientes
Cadáver exquisito fue el libro que se propuso como centro de la discusión del mes de agosto dentro del «Club de lectura para Dummies», proyecto de difusión de la lectura derivado de loqueleemospuntocom, el cual tengo el gusto de compartir con algunos amigos que día a día se comprometen más con el ejercicio de la lectura. A todas y todos ellos mil gracias por estar ahí, por seguir leyendo y motivando discusiones tan interesantes como las que hemos tenido.
Si bien, leer suele ser una práctica solitaria, una de las mejores cosas que puede pasarme cada mes, es tener la oportunidad de reunirme con las y los integrantes del club para hablar sobre las obras leídas… es ahí, en ese escenario, donde muchas veces logro darme cuenta de la dimensión y el impacto tan importante que pueden tener las cosas que leemos, es ahí donde tomo aliento para seguir escribiendo y compartiendo este «diario».
Gracias.


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