No suelo escribir en este proyecto sobre mis lecturas del ámbito profesional, pero creo que el libro Ciudad feminista: la lucha por el espacio en un mundo diseñado por hombres, de la autora Leslie Kern, lo amerita, y tal vez, se convierta en el primero de muchos de los textos que leo profesionalmente y que sin duda valen la pena ser analizados y presentados a quienes siguen este espacio de promoción de la lectura.
Feminismo y urbanismo de la mano
Leslie Kern hace un análisis en este libro sobre las dificultades que, como mujer, se pueden vivir en la ciudad y específicamente en los espacios del ámbito de lo público, disciplinarmente conocidos como espacios urbanos.
Señala sin miramientos que la ciudad ha sido diseñada, pensada, planificada y construida, históricamente, dentro de estructuras heteropatriarcales, relegando a las mujeres a un segundo plano, sobre todo, al espacio privado, la vivienda. Esto implca una exclusión premeditrada del espacio y la vida pública, lo que se puede entender como un proceso de segregación histórica y una deuda que en el siglo XXI sigue sin ser saldada.
El libro se estructura a partir de capítulos de mucho análisis y reflexión, que ponen en contexto el pensamiento de la autora y que permiten darle sentido al concepto y visión del urbanismo feminista. Ciudad de madres; ciudad de amigas; ciudad de soledad; ciudad de protestas; ciudad de miedo. Estos nombres de los capítulos me han hecho pensar en que tal vez, éstas ciudades que menciona Kern, sean las verdaderas «ciudades invisibles» sobre las que llegó a hacer una referencia poética el gran escritor Italo Calvino.
Expone la autora que el urbanismo y el feminismo pueden ir de la mano, construyendo ciudades más incluyentes para todas y todos, ciudades seguras de cara a una sociedad con necesidad de cambios estructurales que permitan una mejor convivencia y en donde las diferencias puedan ser minimas, en pro de un buen devenir para la sociedad.
Los estudios de género y el espacio urbano
Leslie Kern no es la única autora que escribe sobre estos temas, digamos que, lo que logra, es unificar los temas urbanos y feministas en una agenda conjunta, en un discurso conceptual que aglutina diversas perspectivas y luchas que otras autoras y activistas dieron desde los años 70 del siglo XX y que hoy tienen una relevancia fundamental.
Me despido con una cita textual que me parece fundamental y engloba la idea central de todo el libro de Kern:
La ciudad feminista no necesita un plano antes de pasar a la realidad. No quiero que hagamos borrón y cuenta nueva en nombre de un proyecto feminista supuestamente superador. Una vez que empezamos a comprender las maneras en que la ciudad está dispuesta para sostener una organización social determinada – con respecto al género, a la raza, a la sexualidad, y a tanto más – podemos empezar a explorar nuevas posibilidades. Hay distintos modos de usar los espacios urbanos existentes, y las opciones para la creación de espacios alternativos son infinitas. Hay pequeñas ciudades feministas que brotan en los barrios por todas partes: solo tenemos que aprender a verlas, a cuidarlas. La ciudad feminista es un poryecto de grandes anhelos, que no se guía por un plano maestro, que se resiste al señuelo de la profesionalización. La ciudad feminista es un experimento en marcha sobre el arte de llevar una vida distinta, mejor y más justa en el mundo urbano.
Nos leemos en otra oportunidad.


Deja una respuesta